El temor de un hombre sabio

“El temor de un hombre sabio” es la segunda parte de la trilogía Crónica del asesino de reyes, que está siendo escrita por Patrick  Rothfuss. En ella se nos cuenta la segunda jornada del relato sobre su vida que Kvothe narra al Cronista. La primera jornada está relatada en “El nombre del viento”.

Como en muchas novelas actuales que aspiran a convertirse en best-seller, ésta también tiene su book-trailer:

“El temor de un hombre sabio” empieza en la Universidad, con su antagonismo con Ambrose, su buen desempeño como estudiante y artífice, sus problemas con el dinero y con Denna… Hasta que le convencen para que deje los estudios una temporada, tanto “para perseguir el viento” como para dejar que las aguas se calmen y no le suban la matrícula una burrada por cuestiones “políticas”. Kvothe acepta una oferta de cortesano en Vintas, para hacer compañía al maer. Después de varios importantes servicios es “recompensado” con la misión de eliminar a los bandidos que causan estragos en el bosque de Eld. Sobrevive a Felurian en el mundo de los fata. Visita Ademre y estudia el Lethani, limpia el honor de los Edena Ruh, y después de pasar por la corte del maer, vuelve a la Universidad, ya como una persona con ciertos recursos económicos y algún control sobre el viento.

En la posada de La Roca de Guía  Kvothe continúa su relato y surge una duda. ¿Ha perdido realmente sus poderes?, ¿está disimulándolos para cazar a quienquiera que le persigue?

Sigue estando bien escrito, es muy agradable de leer y apenas cansa. Me enchufé las 1190 páginas de mi edición en tres días, con eso queda casi todo dicho. Las citas demuestran que el nivel literario sigue siendo alto:

Citas:

“Ya lo dijo Teccam: no hay hombre valiente que nunca haya caminado cien kilómetros. Si quieres saber quién eres, camina hasta que no haya nadie que sepa tu nombre. Viajar nos pone en nuestro sitio, nos enseña más que ningún maestro, es amargo como una medicina, cruel como un espejo. Un largo tramo de camino te enseñará más sobre ti mismo que cien años de silenciosa introspección.”

“Los ojos emocionados de una joven tienen algo poderosamente cautivador. Pueden arrancarle todo tipo de tonterías a un joven estúpido, y yo no he sido la excepción de esta regla.”

“Sí, mi laúd tenía defectos, pero ¿qué importa eso cuando se trata de asuntos de corazón? Amamos lo que amamos. La razón no entra en juego. En muchos aspectos, el amor más insensato es el amor más verdadero. Cualquiera puede amar algo por algún motivo. Eso es tan fácil como meterse un penique en el bolsillo. Pero amar algo a pesar de algo es otra cosa. Conocer los defectos y amarlos también. Eso es inusual, puro y perfecto.”

“Dio unos pasitos hacia un lado, y luego otra vez hacia delante, de puntillas.
– ¿Qué me has traído? – me preguntó.
– Y tú, ¿qué me has traído? – repliqué.
Ella sonrió.
– Tengo una manzana que piensa que es una pera – dijo sosteniéndola en alto -. Y un bollo que piensa que es un gato. Y una lechuga que piensa que es lechuga.
– Entonces es una lechuga inteligente.
– No mucho – dijo ella con una risita delicada -. Si fuera inteligente, ¿por qué iba a pensar que era una lechuga?
– ¿Ni siquiera si fuera una lechuga? – pregunté.
– Sobre todo si fuera una lechuga – dijo ella -. Ya es mala pata ser una lechuga. Pero peor aún pensar que se es una lechuga.”

“Arwyl me hizo callar con  un ademán y formuló su siguiente pregunta:

– ¿Cuándo hay que sangrar a un paciente?

La pregunta me pilló desprevenido.

– ¿Cuándo queremos que muera? – Pregunté, titubeante.”

A pesar de todo le veo varios fallos:

Está “sobreescrito”. A ratos la narración parece tramposa e innecesariamente retorcida. Por ejemplo el episodio de la funda del laúd. Aparte de lo reiterativo del apego de Kvothe por su instrumento, en aquel momento ya tiene bastantes preocupaciones y no aporta nada a la historia. Da la sensación de manipulación continua por parte del autor.

Kvothe es demasiado perfecto. Como Edena Ruh tiene habilidades que le permiten salir de situaciones imposibles para el común de los mortales. Como mago simpatista también se salva de otras muchas. Como alumno superdotado lo aprende todo con facilidad. Cada vez está más cerca de dominar el nombre del viento. Es un estudiante de medicina avanzado. Y además aprende artes marciales. Es como juntar un grupo de aventureros del Baldur’s Gate en un sólo personaje.

Más de la mitad de las ciudades y poblaciones que aparecen en el libro no están localizadas en el mapa. Nunca sabes donde estás. No tengo la mínima idea de donde está La Roca de Guía, dónde vive el maer, etc.

La busqueda de los Chandrián avanza muy poco, y apenas progresa la narración sobre cómo ha logrado conseguir superar los hitos comentados en el primer volumen. Parece imposible que sólo quede un libro más.

Pero el cómputo general es muy positivo. Estoy deseoso de leer la tercera parte de la trilogía y saber como acabará todo. Espero que no tarde demasiado.

Por cierto, Rothfuss tiene un gran sentido del humor. Leed su opinión sobre la creación de universos literarios.

Lee los primeros capítulos del libro.


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