Con otros ojos

"Con otros ojos",  novela de Fabián Plaza.

“Con otros ojos” es una novela de ciencia-ficción policíaca escrita por Fabián Plaza.
Fabián es abogado, escritor, estudioso de las relaciones internacionales, aficionado al rol, tiene la facilidad para los idiomas de Flashman, crea juegos de tablero… Tiene una novela (“Magumba“) y un relato (“Gentes de ciudá“) gratuitos (a los que tendré que echar los dos ojos).

Raimón Wong es un inspector del mempo, un  policía que puede interrogar a los sospechosos por telepatía. La habilidad para leer el pensamiento se ha conseguido gracias a los avances en nanotecnología. Debe resolver un asesinato con implicaciones políticas, el muerto estaba en contra del aumento del uso de la tepé (telepatía) por el gobierno de la Comunidad Europea sobre la gente común, por  ejemplo, usando a la totalidad de la población europea como cámara de vídeo-vigilancia, sin que la gente sea consciente de ello (ley que ya han aprobado los EE.UU.). Al final del libro hay un breve relato, que explora el lado canalla de ese futuro, (y toca tangencialmente la trama principal), y un pequeño glosario- esquema del sistema legal en el que están inmersos.

El estilo es sencillo pero correcto. Como en muchas historias policíacas la solución esta en detalles a los que no se da importancia, con lo que es ligeramente tramposa. Aunque el objetivo de la obra no es simplemente narrar una historia detectivesca. En la presentación del mundo que ha creado, Fabián está más cerca de Rothfuss que de su adorado Tolkien, y deja que el lector lo construya poco a poco según avanza la narración.

Fabián usa la ciencia-ficción para sortear los prejuicios que podamos tener ante ciertos dilemas morales. Habla de policías telépatas en vez de los controles de seguridad en los areopuertos, pero la pregunta es la misma: ¿cuánta libertad individual estamos dispuestos a ceder para tener más seguridad? Al plantear la cuestión con la transmisión de pensamiento recuerda vagamente a la problemática asociada a las nuevas tecnologías (internet) en el mundo actual, lo que es premeditado ya que el autor es miembro de http://pirata.cat/. (En el libro todas las personas reciben un número estipulado legalmente de publicidades telepáticas al día. ¿Por qué? Es como recibir legalmente spam en tu email. ¿Y si te “invade” un anuncio durante un examen oral importante?).

Detalles curiosos:

Los capítulos están numerados en hexadecimal. De repente me encontré en el capítulo D.

Los hipocorísticos a la catalana, formados por el final de los nombres de pila (Mon es hipocorístico de Raimón).

La mente-colmena de los shar (una subcivilización entera en perpetuo contacto telepático). Es una pseudoreligión.

El cosexo (encuentro íntimo en el que disfrutas de tus placeres y los de tu pareja).

Los polimatrimonios, enlaces entre tres o más personas.

Fuentes:

http://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01773.htm

http://rescepto.wordpress.com/2012/02/08/con-otros-ojos/

http://www.fantasymundo.com/articulos/2696/fantasymundo_entrevista_fabian_plaza_finalista_premio_minotauro_2010

http://www.ivoox.com/biblioteca-encantada-27-con-fabian-plaza-audios-mp3_rf_1070453_1.html

«The Wire»: la ficción es la realidad

“The Wire” es una serie policíaca de la HBO que transcurre en Baltimore. Su autor, David Simons, es un antiguo periodista de sucesos de esa ciudad. Busca ser realista y reflejar la relación del mundo de las drogas con sus perseguidores y con otros entornos de la ciudad (política, educación, periodismo, ambiente portuario). En esa búsqueda de realismo varios actores secundarios son amateurs que se interpretan a sí mismos (“Snoop” estuvo en prisión por homicido).

El título hace referencia a las escuchas telefónicas realizadas por la policía para obtener pruebas contra los sospechosos.  Cada temporada es un caso diferente, bien explicado, con infinidad de subtramas y multitud de personajes. La trama avanza despacio, pero no hay “relleno”, cualquier diálogo que parece intrascendente puede tener consecuencias. La multitud de personajes hace que sea una obra coral, con muchos protagonistas.  McNulty pasa de “personaje principal” a casi no aparecer en la 4ª temporada.

También huye del maniqueísmo: La policía de Baltimore es disfuncional, con unos jefes que viven para las estadísticas como si fueran encargados de un “Call Center”. Los buenos detectives son degradados a departamentos donde no molesten. Los traficantes de droga normalmente no tienen muchas más opciones para ganar dinero, y rápidamente se profesionalizan para poder sobrevivir y no ser enviados a los tribunales. Los políticos se ven sometidos a grandes presiones, con lo que es imposible hacer grandes reformas en la ciudad (eso cuando no están directamente corruptos), y presionan a los jefes de la policía con las estadísticas. Los colegios tienen que enseñar contenidos y valores inútiles para unos chavales que a veces son empujados por sus mayores a traficar (seguir con la profesión paterna, ya sabéis). La prensa incluso se inventa las noticias. Por el puerto pasa todo tipo de contrabando.

Algunos personajes:

James “Jimmy” McNulty: Policía borrachín, tozudo, irreverente, es mi héroe.
Howard “Bunny” Colvin: El policía que entiende mejor el mundo de las drogas.
Roland “Prez” Pryzbylewski: No le acerquéis un arma de fuego, por favor.
William A. Rawls: ¿De verdad es tan cabrón como parece?
Lester Freamon: Condenado a 13 años y 4 meses por hacer bien su trabajo.
Sargento Ellis Carver: La evolución del gorila al ser humano.
Avon Barksdale: El traficante clásico.
Russell “Stringer” Bell: El traficante que quiere convertirse en hombre de negocios.
Omar Little: Trafica con la droga de los demás.
Reginald “Bubbles” Cousins: Confidente de la policía. Basado en un personaje real.
Marlo Stanfield: El traficante psicópata.
Felicia “Snoop” Pearson: Chica que cree que un Lexus es mejor que un Cadillac.
“El Griego”: El importador que paga menos impuestos de todo Baltimore.
Concejal Thomas “Tommy” Carcetti: Político trepa.

Escenas inolvidables: Decir que lo son todas es un poco exagerado, pero sólo un poco.
– “Prezbo” enseñando fracciones en la escuela usando las probabilidades para ganar a los dados.
– La directora del colegio intimidando a los jóvenes traficantes mejor que el jefe de policia de West Baltimore.
– McNulty y Bunk investigando un crimen mientras sólo dicen «fuck» y «motherfucker».
– Omar Little trabajando.
– “Snoop” de compras.
– Rawls “charlando” con McNulty en el hospital.
– Cualquier noche de McNulty.
– Y muchas más…

Por cierto, hay que verla subtitulada.

Referencias:

http://es.wikipedia.org/wiki/The_Wire

http://www.lapaginadefinitiva.com/2011/04/03/the-wire/

http://politikon.es/2011/10/22/the-wire-criminales-y-ciudades-en-america/